La salida de Zidane del Real Madrid provocó una oleada de candidatos para sustituirle, donde Pochettino se ha erigido como el favorito en las quinielas. Sin embargo, el listón que ha dejado el francés puede ser demasiado alto.

Aunque se pueda resumir en pocas palabras, el manual de ‘Cómo forjar una leyenda en 875 días’ será prácticamente imposible de aplicar en el futuro, tanto próximo como lejano. El sentimiento de horfandad en el banquillo blanco no invita precisamente al optimismo, dejando una papeleta bastante compleja tanto a Florentino Pérez como a su sucesor.

Hastiado por la exigencia del triunfador, Zinedine Zidane abandonó el Real Madrid tras erigirse como el técnico más laureado de la historia blanca, en una ‘espantada’ que recordó a la de Guardiola, cuando abandonó el Camp Nou tras reformular el paradigma ‘culé’ entre 2008 y 2012.

«Este equipo debe seguir ganando y necesita un cambio para eso. Creo que después de tres años, el Madrid necesita otro discurso, otra metodología de trabajo y es por eso que he tomado esta decisión. Quiero mucho a este club y también al ‘presi’, que me ha dado la oportunidad de venir aquí para jugar y para entrenar, pero creo que esto es lo mejor para mí y para todos. Lo mejor es cambiar y no seguir en el Madrid«, espetó en sus primeras palabras de despedida.

En este sentido, la salida de Zidane pilló por sorpresa a un Florentino Pérez que reconoció no contemplar todavía opciones de recambio. Aún así, el adiós del francés dio rienda suelta a un carrusel de especulaciones en el que afloraban candidatos con celeridad, pero donde sólo Pochettino parece coincidir como ganador en todas las quinielas.

El técnico argentino, que tuvo cláusula de escape en caso de llamada blanca hasta su renovación, se ha erigido como el favorito en las apuestas, reavivando los rumores que le situaron en la órbita del Santiago Bernabéu tras los credenciales presentados en la pasada edición de la Champions League con el Tottenham.

Sin embargo, más allá de la complejidad de Daniel Levy para negociar, Pochettino ha de sopesar las vicisitudes de sustituir a Zidane en el banquillo blanco, midiendo la alargada sombra de los nueve títulos cosechados en apenas dos cursos y medio, que elevarán el nivel de exigencia a límites que todavía no ha vivido en su carrera.

Urge recordar, que ni siquiera técnicos como Guardiola, que venía henchido de confianza y argumentos tras encumbrarse con el Barcelona, naufragaron en su intento de revalidar la corona que dejó su sucesor. Aunque nadie duda del sello que dejó en el Bayern de Múnich, al técnico catalán le pesó no haber ganado la Champions League que dejó Heynckes antes de marcharse.

Algo más trágico fue el relevo en el banquillo del Inter tras el triplete de Mourinho. Al portugués, que desembarcó en el Real Madrid, le sustituyó un Rafa Benítez que apenas si pudo mantener la competitividad de un equipo campeón de Italia y Europa, siendo cesado poco después del Mundial de Clubes.

Esta decadencia tras el éxito ha sembrado el pánico tanto en los sustitutos como en el Santiago Bernabéu, donde esperan con cierto recelo saber quién se comerá ahora los marrones de Zidane.

Adrián Cortés Por Adrián Cortés

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