Con Zinedine Zidane fuera del Real Madrid, a Florentino Pérez se le acumulan las tareas para afrontar la próxima campaña con garantías.

«Desolado», así se manifestó Florentino Pérez debido a la repentina marcha de Zidane. Según ‘Marca’, el presidente se pasó dos horas del miércoles intentando convencer al francés. No lo logró.

La marcha de Zidane es un golpe que impacta directamente a la línea de flotación madridista. Emblema y portavoz, imagen de un Madrid amable, el adiós de Zidane es un contratiempo que va más allá de lo deportivo.

En cualquier caso, el banquillo blanco necesita para ya un nuevo ocupante. Es la primera tarea que Florentino Pérez debe afrontar con su grupo de colaboradores y hombre fuerte José Ángel Sánchez.

Los candidatos son varios y de distinto perfil. La sofisticación de Mauricio Pochettino, la solvencia de Massimiliano Allegri… Hay varios perfiles encima de la mesa. Y eso sin contar la de ofrecimientos que llegan.

Si bien elegir a un técnico que encaje bien con un grupo cuyo núcleo ha ganado tres Champions League seguidas ya es de por sí una misión comprometida, el futuro de Cristiano Ronaldo está en el aire. Los deberes se acumulan.

El delantero luso, estrella del Madrid, dejó en el aire nada más ganar en Kiev su devenir en el club. Horas después su comportamiento indicó que su continuidad parece un hecho. Hasta los compañeros se lo pidieron delante de la afición. No se ha manifestado más. Y que se vaya Zidane ya es de por sí un durísimo golpe para CR7.

El nombre de Gareth Bale también está marcado en rojo en la agenda del presidente blanco. Bale, como Cristiano, insinuó su descontento en Kiev.

Zidane fue un gestor de egos fabuloso y su mera presencia habría ayudado a aplacar cualquier tipo de incendio respecto al futuro de dos de las estrellas del Madrid. Su despedida compromete cualquier tipo de movimiento.

Aparte de los fichajes que hay que hacer, hay futbolistas de reconocido rendimiento que podrían acercarse a la puerta de salida. Son Keylor Navas y Karim Benzema. Defendidos a capa y espada por Zidane, ahora un nuevo entrenador tendrá que decidir qué hacer.

Ismael Touat Por Ismael Touat

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